Afortunadamente es tiempo de las jacarandas,
porque ¡oh Whitman!, Whitman de lo contrario pelearíamos con Jesús Cristo
bajo las copas secas, y con la espada de Pedro cortaríamos su cabello,
dejándolo mullido y pasmado, con el dolor en daga sobre nosotros en medio
del pecho, en medio de nada, sobre esta tierra
terrible, contemporánea.
Afortunadamente es tiempo de jacarandas....
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